Imaginando juntos desde Colombia: una apuesta para la transformación social desde las artes. 1er especial

Imaginando juntos desde Colombia: una apuesta para la transformación social desde las artes. 1er especial

Diciembre 13, 2019

El proyecto La Paz se toma la palabra hace parte de la Plataforma Imaginando Juntos desde las Artes, la Cultura y la Transformación de Conflictos, IMPACT, por sus siglas en inglés, una colaboración mundial de instituciones, organizaciones e individuos que trabajan tanto a escala internacional como en barrios y escenarios remotos movidos por el propósito de diseñar y activar estrategias que fortalezcan los ecosistemas de artes, cultura y transformación de conflictos. Estos destacados líderes, motivados por un fuerte compromiso social, lo que implica un alto riesgo en muchas ocasiones, dinamizan y adelantan procesos tendientes a construir un mundo más vibrante y menos violento, por medio de estrategias diversas que activan comunidades y construyen puentes que acerquen las diferencias. 

Este año convocamos a organizaciones, colectivos e instituciones que desarrollan procesos a lo largo y ancho del territorio nacional desde el campo de las artes y la cultura para atender diversas problemáticas en sus comunidades. A continuación, presentamos a las organizaciones de la zona norte del país que atendieron a nuestra invitación de construir un primer panorama que dé cuenta del poder de la cultura, las artes y las prácticas simbólicas para atender necesidades sociales en el país. Da clic en los nombres de las organizaciones para más información: 

Corporación Cultural Atabaques – Cartagena, Bolívar

Los atabaques son tres tambores yorubas de un poco más de un metro y unos diez centímetros de alto, utilizados para la ceremonia religiosa del candombé. La danza de Atabaques bebe de las fuentes ancestrales del Caribe y África, desde el corazón de Cartagena de Indias. Wilfran Barrios Paz, coreógrafo, bailarín, investigador y maestro en danza afro colombiana, fundó en 2003 la Corporación Cultural Atabaques, con el objetivo de contribuir al reconocimiento, respeto y ejercicio de la diversidad cultural, gestando procesos de empoderamiento juvenil por medio del arte y la promoción de los saberes afro. 

El trabajo de la Fundación se concentra en tres grandes áreas: el Área artística genera el trabajo investigativo-creativo de la Compañía de Danzas Atabaques; el Área pedagógica es estructurada en la academia Bienandanza; y el Área social maneja proyectos socioculturales que benefician a las comunidades más vulneradas de la capital del departamento de Bolívar. El cuerpo es el principal lugar de exploración de esta iniciativa; por medio de este, se indagan historias de vida, se abordan fenómenos sociales e históricos y se establecen conexiones con la ritualidad y la memoria. 

El epígrafe que identifica a la corporación Atabaques es Raíz, rito y liberación: “Esas tres palabras nos conciernen a nosotros y de ahí ha partido la pedagogía de Atabaques. Desde esas tres palabras, desde la raíz, como fuente del nacimiento; desde el rito como algo de la interiorización, de la experimentación, de cómo nos damos; y la liberación como el momento de soltar. Estas dicen ‘aquí estamos, somos esto’. Así inicia Atabaques como un proceso afro-etnoeducativo”.

Corporación Cultural Cabildo – Cartagena, Bolívar

Rafael Ramos proviene de los barrios populares de Cartagena desde donde se conectó con la música tradicional del Caribe. Formado como percusionista, acompañó a Totó la Momposina para luego convertirse en mánager de artistas tradicionales de la costa norte colombiana y de otros territorios del país, como el Cholo Valderrama. El saber y la experiencia acumulada la puso al servicio de niños y jóvenes de la comunidad de pescadores del corregimiento de La Boquilla, escenario de problemáticas como la gentrificación, la contaminación de los cuerpos de agua y el creciente consumo de drogas, para que aprendieran, desde el tambor, habilidades artísticas y para la vida. 

Fue así como nació la Escuela Taller Tambores de Cabildo, en 2007. Esta escuela lidera acciones afirmativas para la proclamación del Decenio Afrodescendiente desde sus ejes Reconocimiento, Justica y Desarrollo. También, desde la música y el baile, adelanta procesos de empoderamiento comunitario para la defensa del territorio, el cuidado del medioambiente y la reivindicación del acervo cultural negro presente en la ciudad de Cartagena y en la región Caribe. 

Otro de los grandes procesos de esta organización es el Mercado Cultural del Caribe. Este evento se ha posicionado en sus diez años de existencia como el encuentro anual de las industrias culturales y creativas de la región en donde convergen sus múltiples activos y manifestaciones: “Es hermoso ver cómo, cada año, llegan los pueblos wayuu, wiwa, arhuaco, creole, las comunidades afrocampesinas y los representantes urbanos de la cultura caribeña, para reflexionar acerca de nuestro potencial cultural y para generar diálogos con el gran Caribe”, expresa Rafael Ramos. 

Escuela de música Lucho Bermúdez – El Carmen de Bolívar, Bolívar

Lucho Bermúdez es uno de los hijos más ilustres de El Carmen de Bolívar y uno de los músicos más importantes de la música popular colombiana. Su legado inspiró la creación de la Escuela de Música Lucho Bermúdez, que en sus 5 años de vida y de atención a las comunidades de los Montes de María, se ha convertido en un referente cultural de la región. La Escuela cuenta con procesos de formación en cinco prácticas colectivas: Banda, Música Tradicional de Gaitas y Tambores, práctica de Músicas de Acordeón, Coro y Cuerdas Frotadas. La Escuela beneficia a más de mil niños, jóvenes y adultos, al igual que a 10 instituciones educativas del casco urbano, 4 corregimientos (El Salado, Caracolí, Alta Montaña, Macayepo) y ocho veredas, entre esas seis del corregimiento de El Salado, Bolívar (Ojito Seco, Ojo de Agua, El Espiritano, La Emperatriz, Villa Amalia, Santa Clara, El Bálsamo y Pativaca).

Así mismo, la Escuela cuenta con un área de Investigación, un área de atención psicosocial que complementa el desarrollo de las actividades de formación y que centra su acción en el corregimiento de El Salado con estrategias de creación musical y atención psicosocial y una programación permanente de presentaciones artísticas que exhibe los resultados de sus procesos formativos. Alfonso Cárdenas, su director, expresa que “anteriormente nada existía debido al recrudecimiento del conflicto armado que cobró miles de vidas y azotó a la región de los Montes de María, esto ‘silenció’ en gran manera la mayoría de los movimientos culturales que existían. Hoy la historia es otra gracias al silencio de los fusiles y la zona está dispuesta a producir otros relatos desde la música y las artes, aprovechando la gran riqueza cultural de los Montes de María y la obra del gran maestro Lucho Bermúdez”. 

Fundación Piedritas a la Ventana – Montería, Córdoba

Desde hace 4 años, Liliana Vargas y Paola Forero han venido desarrollando un proceso de formación artística en el barrio Villa Jiménez, zona sur de la ciudad de Montería, cuyos habitantes son en su mayoría población víctima de desplazamiento forzado, jóvenes en peligro de vinculación a grupos ilegales y a otras problemáticas que los ubican en un alto riesgo social. A través de diferentes expresiones artísticas, han buscado visibilizar y transformar estos hábitos y fortalecer otros recursos para promover una convivencia libre de violencias y ofrecer alternativas que alejen a los jóvenes de la ilegalidad. 

la Fundación trabaja en el enfoque de reconocimiento del cuerpo como primer territorio a cuidar y la gestión de emociones para canalizar las experiencias de los asistentes a los talleres hacia el conocimiento de su corporalidad. Este reconocimiento se trabaja desde actividades lúdicas, actividades psicosociales de gestión de emociones y la práctica constante del yoga, lo que brinda a los integrantes de la fundación herramientas para sus relaciones familiares y sociales en sus entornos directos. 

El enfoque artístico en Piedritas a la Ventana es abordado desde la escritura de experiencias para que, a partir de estas, se trabajen habilidades para la creación narrativa, la lectura de la imagen, el diseño y otras técnicas artísticas que al final de cada ciclo se traduzcan en un producto audiovisual. “Lanzar piedritas a la ventana es una forma de convocar, de hacerse notar, de hacer un llamado a la solidaridad y a la unión. Cuando lanzamos una piedrita a la ventana esperamos que la persona salga de su cuarto, de su encierro, y encuentre en este espacio un lugar para crear”, asegura Liliana Bedoya, coordinadora artística de la Fundación. 

Fundación Cultural y Social 5ta con 5ta Crew

La 5ta con 5ta crew es una organización nacida en 2008 como iniciativa de jóvenes dedicados al hip hop frente a la falta de espacios para desarrollar su arte y con el objeto de sacar el hip hop de estigmas asociados a la criminalidad y, por el contrario, hacer que estas expresiones juveniles ayuden a pacificar los espacios en los que ellos conviven y fortalecer la resolución de conflictos. En principio, se enfocó en el trabajo con jóvenes entre 16-25 años, generando espacios pedagógicos a partir de encuentros formativos y acciones públicas a favor de la vida y la defensa de los derechos de la juventud. 

Desde 2008, 5ta con 5ta Crew ha trabajado con diferentes comunidades en el departamento para resistir a los estragos de la guerra y hacer del arte un medio, un lenguaje, un mecanismo de expresión. Su énfasis ha sido la creación, apoyo y fortalecimiento de semilleros artísticos que promueven la convivencia, el goce de derechos y el desarrollo comunitario a través del hip hop. Trabajan por eliminar la estigmatización que se da en algunos sectores contra las y los jóvenes, y con este género musical. Además, el hip hop ha sido también una herramienta para transformar la violencia y prevenir el reclutamiento; motivar procesos de empoderamiento reconociendo a jóvenes, niñas y niños como sujetos de derecho que ejercen liderazgos; luchar para combatir la discriminación que se da contra personas portadoras de VIH y hacer un llamado por su inclusión social. Dennis y Estefanía destacan que organizarse ha sido fundamental para visibilizar los atropellos contra los derechos humanos que ha sufrido esta región, pero también para visibilizar que las jóvenes desde el arte con argumentos políticos, tienen mucho que aportar para fortalecer los lazos sociales que la guerra ha destruido. 

La escuela cuenta con más de 130 niños, niñas y jóvenes colombianos, venezolanos y retornados, así como con 40 docentes de instituciones públicas y privadas. “Estos espacios de encuentro nos han llevado a reconocernos como ciudadanos de frontera, a identificar lo que nos une a pesar de las diferencias y a reconocer las oportunidades en medio de la migración”, asegura María Consuelo Saavedra, integrante de 5ta con 5ta. 

Espera los dos próximos artículos en los que enunciaremos las iniciativas ubicadas en el centro del país y en el Pacífico colombiano que atendieron a nuestra convocatoria Imaginando juntos desde Colombia, laboratorio de reflexión para pensar el rol de las artes y la cultura en la transformación de conflictos. Este es un primer ejercicio que nos permitirá conectar las múltiples apuestas que se realizan en el país y de esta manera compartir estrategias, saberes, metodologías y prácticas que impulsan el cambio de una manera lúdica y creativa. 

 

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