La doctora mediadora del nodo Cartagena, Lili Carmona, y su receta para la convivencia pacífica

La doctora mediadora del nodo Cartagena, Lili Carmona, y su receta para la convivencia pacífica

Mayo 11, 2020

Lilia Carmona de Sanabria, o Lili, como le gusta que la llamen, es nuestra mediadora destacada de la semana. Esta cartagenera ha logrado integrar su saber médico con su pasión por la literatura y las artes para que sus pacientes estén en paz consigo mismos y con quienes los rodean. En su consultorio no hay televisión, y tampoco comparte su señal de WiFi; mientras esperan, sus pacientes recorren la estantería de libros que ella ha dispuesto y que han sido escogidos con la ayuda de amigos expertos en el campo de las letras, en la que alternan publicaciones médicas y científicas con obras literarias de ayer y hoy.

Su afición por los libros y la medicina es herencia de su padre, el doctor Óscar Alfredo Carmona (qepd), un sanjacintero formado en la Universidad de Cartagena que llegó a Bogotá presionado por amenazas debido a su labor como líder estudiantil. “Cuando llegaba a los barrios alejados de Ciudad Bolívar para ejercer su práctica médica lo hacía cantando vallenato”. Las melodías de ‘Mercedes’ o ‘La hamaca grande’ se escuchaban a lo lejos y anunciaban la llegada del galeno; por medio de sus cantos lograba conectarse con sus pacientes y se ganaba la confianza de los lugareños. Ya en la capital, consolidó su carrera profesional como el primer médico en salud ocupacional del país y fundador del programa de especialidad en esta área en la Universidad El Bosque.

El arte sana

Desde su formación de pregrado, Lili aprendió a ampliar sus horizontes y contemplar otros caminos que permitieran que su ejercicio profesional se concentrara no en el paciente sino en la persona: “Mi pasión por las artes y la literatura surgió desde muy pequeña durante mis frecuentes visitas a la biblioteca Luis Ángel Arango. También, durante mi época universitaria estuve vinculada a grupos de danza, tocaba la gaita y hasta fui cuentera; de hecho, fue así, echándole un cuento, conquisté a mi novio y actual esposo” cuenta Lili entre risas. Sus dos grandes vocaciones las encontró bien juntadas en la dedicatoria que Jairo Aníbal Niño hace en su libro Los papeles de Miguela: "La medicina es otra de las formas que asume la poesía".  

Adicionalmente, ha podido comprobar cómo la literatura ayuda a sanar a pacientes con cuadros clínicos de depresión. Ella ha identificado que algunos escritos motivan a los pacientes a superar la adversidad o a confrontar sus pensamientos y situaciones que en últimas les permiten sobreponerse de su periodo de depresión.

“En mis prescripciones, junto con los medicamentos y ejercicios físicos, involucro dosis de lectura como otro remedio”.

El interés por cultivar en su hijo Samuel la pasión por la literatura desde temprana edad la llevó a la biblioteca Bartolomé Calvo; allí conoció a Vicky Tinoco, líder del nodo Cartagena, quien le presentó el proyecto La Paz se toma la palabra. De inmediato, Lili se vinculó a la red y hoy es una de las mediadoras más activas del nodo: “Yo me moría de ganas por ayudar a la comunidad y ayudarla a sanar desde la lectura, así que el proyecto Paz fue un gran alivio que me ayudó a canalizar mi ‘depresión moral’, como me la diagnosticó el doctor. Los libros me sanaron a mí también”.

Esta doctora mediadora nos invita a sobrellevar estos tiempos de aislamiento social desde una actitud humilde y de aprendizaje, que nos permita convivir en paz y armonía con nuestras familias en los hogares de Colombia. Para ello, nos comparte su receta personal:

  • Amor: primero, amarse uno mismo y luego amar a los demás. Dosis. Mínimo, pensando en ti primero. Máximo, hasta donde sientas que no te está haciendo feliz.
  • Gratitud: No hay contraindicaciones. No se puede sufrir de exceso de gratitud.
  • Consciencia: hay que entrenarla a diario; para ello, respirar y meditar. Darse el tiempo para reflexionar, ojalá, cuando se esté comiendo y antes de dormir.
  • Risas: que provengan desde la boca del estómago. A cualquier hora del día. 
  • Lectura: mínimo media hora diaria. Cualquier lectura.

 

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