"La fragilidad de la paz en las escuelas rurales": una investigación de la Dra. Elida Giraldo

"La fragilidad de la paz en las escuelas rurales": una investigación de la Dra. Elida Giraldo

Septiembre 12, 2019

 

Asistimos a un momento en la historia de nuestro país en el que precisamos de otras formas de relacionamiento que nos permitan generar nuevos vínculos, restituir la confianza, y fortalecer el reconocimiento del otro. El hecho de que se haya firmado el acuerdo de cese del conflicto armado entre dos partes, no necesariamente ha implicado para las zonas rurales la ausencia de conflicto armado y de violencia en las escuelas. 

Aunque validemos este lugar central de la educación y la escuela, es usual que nuestra mirada se dirija a otros aspectos también importantes en estos momentos del posacuerdo, y que dejemos de lado una de las formas primordiales en las cuales es posible lograr y hacer una paz genuina y sostenible en el tiempo, esto es, la educación de las generaciones actuales y futuras. El trabajo de campo realizado en zona rural del departamento de Antioquia muestra a las escuelas rurales como espacios demasiado frágiles y sensibles, como escenarios complejos donde se hacen presentes las prácticas y formas de relacionamiento cotidianas de los distintos grupos (armados) que transitan en la comunidad, y como lugares donde co-existen explícita o implícitamente el conflicto armado y la esperanza y posible construcción de paz.

La brecha existente entre lo urbano y lo rural en lo relacionado con el conflicto armado es muy amplia, pues son los contextos rurales, sus escuelas y sus comunidades las que han sido atravesadas física y subjetivamente por el cruce de fuegos, por el poder y la supremacía inadmisibles de las armas. Las escenas de teatro de niños y niñas de cuarto y quinto grado reflejan la presencia del conflicto armado y la violencia en la escuela. En ellas, encontramos la representación de grupos armados que se disparan y se enfrentan, muertes de personas fuera y dentro de la escuela, Los cuentos que escriben los mismos niños y niñas, si bien ofrecen también otras imágenes, en su mayoría refuerzan estas ideas.

También, pareciera que la institucionalidad se desvanece en estos territorios, porque, como puntualiza uno de los directivos docentes: “En la misma escuela, se ve la ausencia de Estado. A los estudiantes les toca llevar las sillas para estudiar…y entre todos ponen cuatro palos y un plástico, y ahí estudian, y esa es la escuela”. De igual forma, los niños abandonan la escuela para sumarse a las filas de algún grupo armado. Y parece que las razones son variadas. En algunos casos, a los niños les ofrecen dinero para ellos mismos o para sus padres a cambio de vincularse al grupo. En otros, vincularse a un grupo armado es la única opción laboral o económica de estos niños.

“De esto no se habla”

Pocas veces nos encontramos en el trabajo de campo con un consenso tan generalizado entre los adultos, con quienes se interactúa, que sea el imperio del silencio el que se imponga. “El tema de la violencia no se toca fácil”, dice uno de los líderes educativos. Del conflicto, de las masacres, del dolor, de los enfrentamientos, de lo ocurrido en la escuela, de la violencia en la comunidad no se habla. Si bien pueden ser varias las razones por las cuales los temas de conflicto armado y de memoria no “se tocan” en las escuelas ni en las comunidades, pareciera que las razones que más pesan para callar(se) son el miedo y el dolor.

Los líderes comunitarios también se refieren a este silencio cuando narran que “el pueblo es un pueblo hermético, cerrado, no se habla de esto”; “Este tema nunca lo hemos tratado…siempre se calla esto”. O, en un sentido más remoto, “Eso ya pasó y hay que mirar adelante. No podemos quedarnos en las mismas cosas. Hay que pensar en el futuro”. Y, como lo afirma una de las lideresas de la región, “la paz, al parecer, es un tabú, porque hablar de guerra se ha convertido en un dolor que, al no soportarse, se busca calmarlo con el silencio”.

El tejido de la paz

Algunos miembros de las comunidades reconocen los efectos visibles del proceso de paz. También, algunos actores señalan las amenazas a la paz, así como el temor y la incertidumbre de lo que pueda pasar si el proceso de paz se interrumpe. Y otros actores más radicales añaden: “El Gobierno no está cumpliendo, ni va a cumplir con ella”. El trabajo de la escuela, las iniciativas o las posibilidades de construcción de paz también parecieran estar en riesgo.

Los líderes en las comunidades reconocen que el trabajo por la paz y la reconciliación es un trabajo en conjunto al interior de las comunidades, pero en el cual es igualmente indispensable la ayuda de otros. En suma, como lo afirma una de las lideresas de la región: “la paz no puede construirse con hilos frágiles, pues se vuelve un tejido desigual y con grandes aberturas que dejan a la escuela en desventaja y sin herramientas para posibilitar oportunidades”.

El papel de la escuela

Es igualmente sorprendente el consenso de los actores frente al lugar tan importante que tienen la escuela y la educación para estas comunidades, no solo como posibilidades de construcción y permanencia de la paz, sino como potenciales para la realización del ser humano, aún si no existiera o hubiera existido la presencia de conflicto armado.

La escuela se plantea entonces, también en su potencial como tejedora de vínculos, de confianza entre grupos. Un lugar para la creación de redes, para promover actividades entre diferentes miembros de la comunidad, tal como lo señalaban los líderes comunitarios. La escuela es vista por estas comunidades como una institución con un lugar central, en la cual se pueden evidenciar expresiones como: “hay esperanza”, “se necesita”, “es reconocida”, “congrega”, “educa”, “lidera”, “única presencia del Estado”. En suma, como lo expresa una de las lideresas, “si hay una institución que ha podido sobrevivir y sobrellevar el dolor de la  violencia es la escuela”.

Acerca de la autora: 

Elida Giraldo es PhD en Educación de Southern Illinois University, Especialista en Estudios sobre Mujer de Southern Illinois University, Magíster en Educación de la Universidad de Antioquia, Especialista en Enseñanza de la Universidad Pontificia Bolivariana, y Licenciada en Educación de la Universidad de Antioquia. Actualmente, es profesora e investigadora vinculada a la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia. Correo electrónico: elida.giraldo@udea.edu.co

Fotografías: Elida Giraldo. 

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