Tiempo de juego o la revolución de las cosas pequeñas. Una conversación con Andrés Wiesner para La Paz se cuenta

Tiempo de juego o la revolución de las cosas pequeñas. Una conversación con Andrés Wiesner para La Paz se cuenta

Noviembre 28, 2019

La Paz se cuenta, podcast del proyecto La Paz se toma la palabra, presenta una nueva entrega en la que Andrés Wiesner, responsable de Tiempo de Juego, es el invitado especial. Tiempo de Juego es una fundación que inició utilizando el fútbol como herramienta de transformación comunitaria para promover valores, apoyar talentos y brindar opciones de cambio a los niños y jóvenes de Cazucá, comuna 4 de Soacha. En sus 13 años de funcionamiento, el impacto de la iniciativa ha llegado a más de 5.000 niños, niñas y jóvenes. Actualmente, la fundación desarrolla más de 15 actividades de tiempo libre, que incluyen música, teatro, cine y artes plásticas y gráficas.

Desde pequeño, Andrés ha sido un apasionado del fútbol; su padre, Alfonso Wiesner, fue volante del club Independiente Santa Fe, entre 1954 y 1956. Su relación con el deporte rey y las causas sociales lo llevó a ser nombrado coordinador nacional del programa “Hincha Responsable” y trabaja con el Ministerio del Interior en el desarrollo del Plan Decenal de Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Fútbol, un documento de política pública que busca transformar, de aquí al 2024, la estigmatización de las barras por medio de cambios en sus conductas. Ha sido periodista de la revista Semana y del programa Especiales Pirry. Precisamente, cuando ejercía como periodista de la revista Semana en 2006, durante su trabajo de campo en Cazucá para investigar acerca del flagelo del desplazamiento forzado, Wiesner identificó que la falta de oportunidades y el exceso de tiempo libre hacía que muchos jóvenes del territorio cayeran en la drogadicción, el alcohol y la delincuencia los convertía en el blanco más fácil de los distintos actores de violencia que hacían presencia en el territorio. El fútbol fue la excusa para empezar a ocupar el tiempo de los jóvenes y brindarles un espacio para soñar, de esta manera surgió la Fundación Tiempo de Juego, que hoy cuenta con operación en Santa Marta y Ciénaga, en Magdalena; Cartagena, en Bolívar y Timbiquí, en Cauca. 

La Fundación Tiempo de Juego desarrolla proyectos emprendedores liderados por la misma comunidad para suplir sus necesidades operativas internas, tal es el caso de la Panadería La Jugada, que produce los refrigerios de los miles de participantes en Cazucá, o Póngale color, taller de fabricación de los uniformes deportivos, que además brinda sus servicios a externos. Este trabajo está amparado en lo que Wiesner denomina “empoderamiento lúdico comunitario”, concepto central de las actividades de la Fundación que consiste en que la gente identifique las problemáticas de su entorno y, por medio de sus talentos y recursos propios, gestione iniciativas para su transformación. Por su labor, Tiempo de Juego ha sido reconocida con el premio internacional a la solidaridad, de El Espectador, en 2007; el premio al mayor potencial de crecimiento, de la Fundación Diego y Lía, en 2012; el Stars Foundation Impact Award, en 2015 y el Premio Stark & Ignite – Empower, en 2017. 

En su conversación con Ángela Pérez, subgerente cultural del Banco de la República, Wiesner nos cuenta acerca del poder del juego en el proceso de transformación de las comunidades afectadas por fenómenos difíciles: “Por medio del juego enseñamos habilidades para la vida de una manera creativa y original, mientras los niños juegan casi que sin darse cuenta están recibiendo esta formación que los convierte en líderes comunitarios y agentes de cambio”. 

 

Comentarios