Voces de la red

Celebremos el aniversario del anuncio de la Comisión de la Verdad

"Nos urge dar respuesta a los colombianos y en especial a las miles de víctimas que reclaman verdad”. Con estas palabras, Humberto de la Calle anunciaba la creación de una Comisión de la Verdad, el 5 de junio de 2015, tras finalizar el ciclo 37 de negociaciones en La Habana. La Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición busca escuchar múltiples voces para construir un relato colectivo que narre el conflicto armado interno en el que todas y todos nos podamos encontrar. La Paz se toma la palabra se suma a este esfuerzo con el ciclo Hablemos de Verdad.

Hablemos de Verdad es un ciclo de conferencias en el que expertos de diferentes orígenes y áreas del conocimiento comparten sus reflexiones en torno a los que significa e implica “la verdad”, tanto en el plano individual como colectivo. Por medio de este espacio buscamos contribuir a una mejor comprensión de la transición que como sociedad debemos enfrentar para lograr la paz y la reconciliación que tanto anhelamos. A continuación, presentamos las personalidades que nos han acompañado en este espacio:

“En el cine, ni las ficciones son falsas ni los documentales son verdaderos”. Los cineastas Everardo González (México) y Luis Ospina (Colombia) invitan a cultivar la interpretación y a no asumir verdades absolutas en su conferencia "Cine y Verdad".

Accede a la conferencia aquí:

Javier Moreno (España), director para las Américas del diario El País, junto con Juan Esteban Lewin (Colombia), director editorial de La Silla Vacía, expone el concepto de “Posverdad”, las “Fake News” y cómo estas pueden afectar nuestras decisiones y concepciones de nuestra realidad.

 Accede a la conferencia aquí. 

"La ley es justa, nadie está por encima de la ley y el imperio de la ley es más poderoso que el de las armas". Esas son las 3 premisas del experto norteamericano en justicia transicional David Crane con relación al proceso de paz colombiano. Revive su conversación con la Dra. Carolina Vergel. 

 Accede a la conferencia aquí. 

El artista sudafricano Philip Miller conversó con María Claudia Parias, directora ejecutiva de la Fundación Batuta, sobre el poder de la música en procesos de verdad y reparación: "Puede ser un cliché decir que la música es el lenguaje universal pero sí tiene la capacidad de tocar nuestras almas". 

 Accede a la conferencia aquí.

Es muy difícil hablar de una verdad completa y absoluta, aunque el reto sí es construir una verdad incluyente y que esa multiplicidad de relatos no nos distancie, sino que nos complemente”. Paula Marcela Moreno, exministra de cultura con Camilo Villegas, director de la revista Arcadia.

Accede a la conferencia aquí.

“Colombia será ejemplo mundial de cómo pasar de la guerra a la paz, de cómo construir una casa en la que quepamos todos y todas”. John Lederach (EEUU), experto en mediación de conflictos, en conversación con el director de la Comisión de la Verdad, Francisco de Roux, anima a los colombianos a mantener la esperanza en el proceso de paz. 

 Accede a la conferencia aquí.

 “La historia de muchos países, incluido Colombia, muestra que ignorar el pasado mantiene las heridas abiertas y alimenta el desprecio por la vida”. Comisión de la Verdad. 

Construyamos, desde la verdad, la casa en la que quepamos todos. 

  

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Hablemos de Verdad - John Paul Lederach

Hablemos de Verdad, La paz se toma la palabra, Comisión de la Verdad, posconflicto.

Hablemos de Verdad - David Crane

Hablemos de Verdad, La paz se toma la palabra, Comisión de la Verdad, posconflicto.

Hablemos de Verdad - Paula Moreno

Hablemos de Verdad, La paz se toma la palabra, Comisión de la Verdad, posconflicto.

Hablemos de Verdad - Philip Miller

Hablemos de Verdad, La paz se toma la palabra, Comisión de la Verdad, posconflicto.

Hablemos de Verdad - Javier Moreno

Hablemos de Verdad, La paz se toma la palabra, Comisión de la Verdad, posconflicto.

Hablemos de Verdad - Everardo González

Hablemos de Verdad, La paz se toma la palabra, Comisión de la Verdad, posconflicto.

Ciclo Hablemos de Verdad

Hablemos de Verdad, La paz se toma la palabra, Comisión de la Verdad, posconflicto.

Fecha: 

Viernes, Junio 5, 2020

Ciudad: 

Bogotá

La doctora mediadora del nodo Cartagena, Lili Carmona, y su receta para la convivencia pacífica

Lilia Carmona de Sanabria, o Lili, como le gusta que la llamen, es nuestra mediadora destacada de la semana. Esta cartagenera ha logrado integrar su saber médico con su pasión por la literatura y las artes para que sus pacientes estén en paz consigo mismos y con quienes los rodean. En su consultorio no hay televisión, y tampoco comparte su señal de WiFi; mientras esperan, sus pacientes recorren la estantería de libros que ella ha dispuesto y que han sido escogidos con la ayuda de amigos expertos en el campo de las letras, en la que alternan publicaciones médicas y científicas con obras literarias de ayer y hoy.

Su afición por los libros y la medicina es herencia de su padre, el doctor Óscar Alfredo Carmona (qepd), un sanjacintero formado en la Universidad de Cartagena que llegó a Bogotá presionado por amenazas debido a su labor como líder estudiantil. “Cuando llegaba a los barrios alejados de Ciudad Bolívar para ejercer su práctica médica lo hacía cantando vallenato”. Las melodías de ‘Mercedes’ o ‘La hamaca grande’ se escuchaban a lo lejos y anunciaban la llegada del galeno; por medio de sus cantos lograba conectarse con sus pacientes y se ganaba la confianza de los lugareños. Ya en la capital, consolidó su carrera profesional como el primer médico en salud ocupacional del país y fundador del programa de especialidad en esta área en la Universidad El Bosque.

El arte sana

Desde su formación de pregrado, Lili aprendió a ampliar sus horizontes y contemplar otros caminos que permitieran que su ejercicio profesional se concentrara no en el paciente sino en la persona: “Mi pasión por las artes y la literatura surgió desde muy pequeña durante mis frecuentes visitas a la biblioteca Luis Ángel Arango. También, durante mi época universitaria estuve vinculada a grupos de danza, tocaba la gaita y hasta fui cuentera; de hecho, fue así, echándole un cuento, conquisté a mi novio y actual esposo” cuenta Lili entre risas. Sus dos grandes vocaciones las encontró bien juntadas en la dedicatoria que Jairo Aníbal Niño hace en su libro Los papeles de Miguela: "La medicina es otra de las formas que asume la poesía".  

Adicionalmente, ha podido comprobar cómo la literatura ayuda a sanar a pacientes con cuadros clínicos de depresión. Ella ha identificado que algunos escritos motivan a los pacientes a superar la adversidad o a confrontar sus pensamientos y situaciones que en últimas les permiten sobreponerse de su periodo de depresión.

“En mis prescripciones, junto con los medicamentos y ejercicios físicos, involucro dosis de lectura como otro remedio”.

El interés por cultivar en su hijo Samuel la pasión por la literatura desde temprana edad la llevó a la biblioteca Bartolomé Calvo; allí conoció a Vicky Tinoco, líder del nodo Cartagena, quien le presentó el proyecto La Paz se toma la palabra. De inmediato, Lili se vinculó a la red y hoy es una de las mediadoras más activas del nodo: “Yo me moría de ganas por ayudar a la comunidad y ayudarla a sanar desde la lectura, así que el proyecto Paz fue un gran alivio que me ayudó a canalizar mi ‘depresión moral’, como me la diagnosticó el doctor. Los libros me sanaron a mí también”.

Esta doctora mediadora nos invita a sobrellevar estos tiempos de aislamiento social desde una actitud humilde y de aprendizaje, que nos permita convivir en paz y armonía con nuestras familias en los hogares de Colombia. Para ello, nos comparte su receta personal:

  • Amor: primero, amarse uno mismo y luego amar a los demás. Dosis. Mínimo, pensando en ti primero. Máximo, hasta donde sientas que no te está haciendo feliz.
  • Gratitud: No hay contraindicaciones. No se puede sufrir de exceso de gratitud.
  • Consciencia: hay que entrenarla a diario; para ello, respirar y meditar. Darse el tiempo para reflexionar, ojalá, cuando se esté comiendo y antes de dormir.
  • Risas: que provengan desde la boca del estómago. A cualquier hora del día. 
  • Lectura: mínimo media hora diaria. Cualquier lectura.

 

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Fecha: 

Lunes, Mayo 11, 2020

Ciudad: 

Cartagena

“Literatura para aprender a hacer las paces”. La labor de Ana María Arenas, del nodo Pereira

Desde la ciudad de Pereira nos llega la historia de Ana María Arenas Mejía, mediadora cultural e integrante del colectivo Nanas lectoras. Desde hace 5 años, este grupo viene realizando el programa radial “Literatura para cultivar el alma, literatura para aprender a hacer las paces”, transmitido en la en la Emisora Ecos 1360 en el espacio matutino “Buenos días por la mañana”. Esta franja se ha convertido en una oportunidad para promover el amor por la literatura a niños por medio de arrullos, canciones, cuentos e historias, muchas de ellas de la maleta viajera del proyecto La paz se toma la palabra. Al respecto, Ana María comenta: “Entramos a los hogares de Pereira y sus alrededores con una gota de ensoñación, de cobijo literario, de abrigo simbólico para descubrir historias, personajes, tonos, formas de dirimir conflictos, de relacionarnos, de enamorarnos de la vida”. Durante este tiempo al aire, han sido leído más de dos mil cuentos de autores indígenas colombianos, latinoamericanos, y de distintas partes del mundo.

Ana María y su grupo, las Nanas lectoras, creen en la construcción de las paces, en plural, como una certeza de que es posible aprender a generar relaciones respetuosas y constructivas desde cada uno de los ámbitos de la vida cotidiana y en los distintos contextos de interacción con el otro. Por eso, además del programa radial, desde el nodo Pereira se lleva a cabo el espacio de formación Nichos de aprendizaje, dirigido a maestros y animadores de lectura para profundizar en el valor de la literatura y enriquecer las experiencias de mediación lectora en familia, en las escuelas y en la comunidad.

“Fortalecidas en el poder de la conversación salimos a la calle, a los parques, las veredas, los bares, los cafés, donde encontramos niños, niñas, jóvenes, adultos y mayores con ganas de abrir el mundo de los libros y cruzar miradas y diálogos propiciados por las historias de papel y también por las historias vitales”, expresa Ana María. Así son las Nanas lectoras, seres que madrugan a leer desde un nosotros, para otros y con otros, y así hacer que la paz se tome la palabra en Pereira y sus alrededores.

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Ana María Arenas, nodo Pereira 1

nodo Pereira, La paz se toma la palabra, mediadores culturales, hagamos las paces, emisora Ecos 1360.

Ana María Arenas, nodo Pereira 2

nodo Pereira, La paz se toma la palabra, mediadores culturales, hagamos las paces, emisora Ecos 1360.

Ana María Arenas, nodo Pereira 3

nodo Pereira, La paz se toma la palabra, mediadores culturales, hagamos las paces, emisora Ecos 1360.

Fecha: 

Lunes, Abril 20, 2020

Ciudad: 

Pereira

Surcos en la piel: una iniciativa que se toma la palabra por la paz

A continuación, compartimos el artículo escrito por Daniela Luna, mediadora cultural del nodo Bogotá y lideresa del colectivo Surcos en la piel, con la que participó en el encuentro Imaginando juntos desde Colombia: laboratorio de reflexión para pensar el rol de las artes y la cultura en la transformación de conflictos. Este evento, realizado por el proyecto La Paz se toma la palabra y realizado el pasado mes de febrero, convocó a 30 organizaciones de diferentes lugares del país para tener una primera aproximación a los aprendizajes, obstáculos y desafíos comunes de iniciativas institucionales y civiles enfocadas en la transformación comunitaria y la recuperación del tejido social: 

El colectivo Surcos en la piel se establece como un proyecto posibilitador de diálogos multi generacionales entre mujeres de la localidad de San Cristóbal donde, a partir de su memoria rural, y por medio del arte y la escritura como práctica artística y transformadora, se reconstruyen sus prácticas locales. La implementación de este proyecto se ha venido desarrollando en la Casa de Igualdad y Oportunidades de la localidad 4 de la ciudad de Bogotá (San Cristóbal Sur) y en la Junta de Acción Comunal del barrio Juan Rey Sector I. 

Consideramos importante fomentar espacios de educación artística en lugares no convencionales donde hemos evidenciado limitaciones de acceso y disfrute de la literatura y las artes. La educación artística nos permite desarrollar habilidades en comunicación, apreciación estética y sensibilidad, procesos que se enriquecen desde el contexto socio-cultural, con el fin de reconocer y restituir los derechos de las mujeres que habitan el territorio. 

El proyecto comunitario Surcos en la piel se ha nutrido del Proyecto cultural La Paz se toma la palabra, gracias al abanico de experiencias que posibilitan sus herramientas y los diferentes procesos formativos que ofrece. Gracias a la herramienta Frente al Otro hemos fortalecido un espacio de aprendizaje colectivo, destacado por el contacto que, por medio de esta herramienta, hemos podido establecer con personas de diferentes edades, en especial mujeres, para incentivar el diálogo y el compartir de experiencias de vida; esto nos permite consolidar un ejercicio político entorno a la defensa de los derechos culturales de los territorios periféricos en donde habitan estas mujeres. Frente al Otro nos brinda una base conceptual para articular varios ejes de reflexión, tales como memoria, recuerdos, transformación, contexto y vulnerabilidad, que a su vez son transversales a las prácticas artísticas y dialógicas. Además, nos ha dado razones para encontrar el poder de la escritura como sanación. Fruto de esto, hemos logrado montar la exposición itinerante Rescatar la memoria, el cual hace ahínco en la socialización de experiencias vividas por las mujeres para ser reconocidas a nivel local por distintas generaciones.

Paralelo a esto, la maleta viajera ha sido un insumo vital para el desarrollo de los talleres que desarrollamos semestralmente en un encuentro por semana. Estos espacios de discusión son detonantes para la reflexión tanto individual como colectiva; “El olvido que seremos”, “Cuentos Peregrinos” “Fugas de tinta” y “Ejercicios escritos desde la cárcel” han sido los textos que hemos empleado para la lectura colectiva y participativa por su riqueza en el abordaje de temáticas propias de la vida colombiana y exponen la lucha social desde distintas perspectivas humanas. Por último, los espacios de encuentro con otros integrantes de la red de mediadores culturales del proyecto La Paz se toma la palabra, resulta muy pertinente para el desarrollo y avance de nuestro trabajo comunitarios con mujeres, porque nos permite retroalimentarnos y complementar nuestro corpus de herramientas y estrategias con las experiencias de otros y otras que, desde sus diversos contextos, comparten la misma apuesta de contribuir a un mundo más armónico y feliz.

Surcos en la Piel es, en últimas, un espacio donde las mujeres pasamos de ser seres individuales a colectivos, en donde el cuerpo de la otra mujer empieza a ser comprendido desde el propio cuerpo, en donde el territorio de la otra confluye con el de la otra gracias a las experiencias vividas. Este colectivo es una oportunidad en el que sabemos que no estamos solas, puesto cada una es refugio para la otra, con esta consciencia, construimos historia en nuestra comunidad. 

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Surcos en la piel, nodo Bogotá, Localidad San Cristóbal, Daniela Luna, a paz se toma la palabra, IMPACT.

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Surcos en la piel, nodo Bogotá, Localidad San Cristóbal, Daniela Luna, a paz se toma la palabra, IMPACT.

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Surcos en la piel, nodo Bogotá, Localidad San Cristóbal, Daniela Luna, a paz se toma la palabra, IMPACT.

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Surcos en la piel, nodo Bogotá, Localidad San Cristóbal, Daniela Luna, a paz se toma la palabra, IMPACT.

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Surcos en la piel, nodo Bogotá, Localidad San Cristóbal, Daniela Luna, a paz se toma la palabra, IMPACT.

Fecha: 

Sábado, Abril 11, 2020

Ciudad: 

Bogotá

Nodo Girardot: creatividad, diversidad e inclusión para hablar de paz

El nodo Girardot, con su variada programación de actividades realizadas en 2019 asociadas al proyecto La Paz se toma la palabra, nos muestra su firme compromiso de promover culturas de paz en el municipio. Nayive Palacios, líder del nodo, nos cuenta que “esas actividades han permitido fortalecer y afianzar los vínculos con los mediadores culturales y con la comunidad. Nos hemos concentrado en que todos los públicos tengan una alternativa para participar, de tal forma que la paz nos involucre a todos”.

Taller-exposición CUENTO QUE TE CUENTO UN CUENTO

Durante 2019, en la sala infantil de la Biblioteca del Banco de la Republica de Girardot se realizaron actividades de lectura en voz alta alrededor del tema de la paz, a cargo de la promotora de lectura Adriana Alférez. Cada semana, un libro de la maleta viajera del proyecto La Paz se Toma la Palabra, tales como “Pastel Para Enemigos”, “Me Llamo Paz”, “El Señor Guerra y la Señora Paz”, “Letras al Carbón” y “Orejas de Mariposa”, fue leído con el fin de promocionar y fortalecer culturas de paz en los niños y niñas de Girardot. Por medio de este ejercicio, los niños y niñas pudieron expresar y compartir sus historias a partir de lo que para ellos significaba la paz y la guerra desde sus prácticas cotidianas. “Entendimos que, para ellos, la guerra era pelearse con un compañero del colegio, un regaño de mamá o una pelea entre vecinos. Así mismo, cuando se habló de paz o se preguntaba al respecto, la respuesta estaba relacionada con el amor, la amistad el respeto y el diálogo”, explica Nayive.

Taller SEÑAS DE PAZ

Señas de Paz es una de nuestras herramientas más especiales; nos permite establecer acercarnos y generar empatía con la población sorda y así explorar otras formas de comunicarnos entre nosotros. Para activar la herramienta, se creó un espacio de “sordera total” en el que estudiantes de colegio y universitarios intentaron comunicarse por medio del lenguaje de señas. El tallerista César David Castro Quiñonez resaltó la importancia de este tipo de actividades: “Para profundizar y hacer real el concepto de democracia, una democracia incluyente y participativa, somos la población oyente quienes debemos aprender el lenguaje del sordo, para poder comunicarnos con ellos permitiéndoles así, su participación en la sociedad”. 

En palabras de Nayive Palacios, este taller resultó muy positivo por la cantidad de jóvenes con interés de aprender: “Se socializaron factores importantes entre un oyente y un sordo; una relación que todavía está muy divorciada porque el sordo no se comunica con el oyente por miedo a ser manipulado. Y el oyente no se comunica con el sordo por pereza.  Por esto la importancia de empezar a crear vínculos con estudiantes y oyentes”.

Taller MUJERES Y CONFLICTO ARMADO

La herramienta Contando Historias es la protagonista de esta actividad que involucra la observación, el análisis y la construcción de la identidad femenina. Estos talleres, que involucraron a mujeres voluntarias y a mamás con niños, más que un reto académico, se convirtieron en una oportunidad de construir memoria colectiva desde lo femenino, desde las particularidades de las mujeres de narrar y narrarse.

Es así como, desde la consigna “sanarse, sanar y sanarnos”, estas mujeres se han permitido soltar las ataduras de generaciones anteriores, para liberar cargas y sentimientos de culpa, retornando al útero, espacio en donde surge la vida, la creatividad, el linaje y el poder femenino. Bárbara León, participante de los talleres, expresó: “Es un taller muy tierno, y ese sentimiento de ternura lo hemos perdido; el hecho de que haya una reconciliación con el útero también es muy importante para nosotras como dadoras de vida”.

Taller PERSPECTIVAS DEL CONFLICTO Y APUESTAS PEDAGOGÍAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE PAZ

¿Qué opiniones tienen los jóvenes acerca del conflicto? ¿Cómo viven los jóvenes los conflictos desde sus espacios cotidianos? ¿Cómo se construye la paz? La tallerista Marcela Rojas abordó estas preguntas y construyó con los jóvenes, niñas y niños de varios colegios de Girardot y mediadores culturales, por medio de expresiones artísticas, el concepto de conflicto y la manera en que a través de prácticas cotidianas se construye paz en las escuelas. Los participantes hicieron uso de la creatividad y la música para construir sus propias definiciones de Desacuerdo, Conflicto, Paz, Raza, Intolerancia, Oposición, entre otras.

Es así como, gracias a los espacios de diálogo y escenarios de paz que se dieron durante las actividades mencionadas, pudimos contribuir a la promoción de culturas de paz en Girardot. Los mediadores culturales formaron parte fundamental del proceso creativo; su trabajo colaborativo permitió materializar estas actividades y reafirmar los sueños de muchos colombianos de vivir en un país en paz.

El nodo Girardot seguirá fortalecimiento la red en este 2020 con el fin de que la paz sea una realidad en el municipio.

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Girardot le apuesta a la paz1

Nodo Girardot, la paz se toma la palabra, talleres, señas de paz, contando historias.

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Nodo Girardot, la paz se toma la palabra, talleres, señas de paz, contando historias.

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Nodo Girardot, la paz se toma la palabra, talleres, señas de paz, contando historias.

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Nodo Girardot, la paz se toma la palabra, talleres, señas de paz, contando historias.

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Nodo Girardot, la paz se toma la palabra, talleres, señas de paz, contando historias.

Fecha: 

Sábado, Abril 11, 2020

Ciudad: 

Girardot

Soñar, creer y crear: la receta del mediador Alfredo González para construir comunidades de paz en Barranquilla

Desde La Paz se toma la palabra seguimos resaltando la labor de los mediadores culturales de la red que hemos construido en este proyecto y que abarca las 29 ciudades y territorios aledaños donde tenemos presencia institucional. En esta oportunidad, destacamos la labor de Alfredo González, un barranquillero licenciado en educación con énfasis en francés que un día decidió que su salón de clases iba a ser el barrio, la calle y la vereda y emprendió un camino social por fuera de las instituciones educativas. Sus estudiantes ahora serían niños, niñas y adolescentes junto con sus familias para enseñarles y aprender con ellos nuevas formas de ejercer ciudadanías de paz: “Estaba cansado de poner notas a estudiantes, de trabajar en cuatro paredes siguiendo unas pautas con las que no me sentía muy de acuerdo y que me impedían un contacto más directo con la gente y sus necesidades”, asegura.

Alfredo ha encontrado en el proyecto La Paz se toma la palabra una oportunidad para fortalecer su quehacer como gestor cultural y un espacio para compartir y aprender: “Para mí ser mediador cultural me ha significado una gran experiencia en el sentido de poder aportar más y conocer más a las comunidades, poder apropiarme de las ideas y valores que el proyecto brinda y poder asociarlo con lo que hacemos con la fundación. Lo que más resalto de estar en el proyecto es la capacidad que me ha brindado para poder acercarme de una mejor manera a las comunidades. Me siento parte de un proyecto importante y significativo”. El proyecto le ha permitido conocer más textos, herramientas y personas que están haciendo obras en el país con sus particularidades y desafíos territoriales y que son capaces de convertir las contingencias en estrategias para no dejar de actuar por la construcción de culturas de paz.

Sus primeros pasos como gestor cultural fueron en Pueblo Viejo, Magdalena, para luego, tras haber ganado una convocatoria de Fundalectura, conformar La Sombra del Matarratón, que nació como una tertulia y que hoy es una fundación con diez años de experiencia: “El matarratón es muy simbólico en Barranquilla porque brinda mucha sombra y es bacano sentarse debajo de ese árbol para charlar y que pasen cosas buenas”. Con esta organización, Alfredo ha adelantado una gran cantidad de actividades artísticas y culturales en la capital del Atlántico y en otros municipios en los que la poesía, la literatura y la música han sido los protagonistas: “Nuestro eslogan es soñar, creer y crear y es nuestra ruta metodológica para desarrollar acciones con y para la comunidad”.  

La mediación lectora le ha permitido a Alfredo llevar a cabo procesos más de base con comunidades afectadas por el conflicto armado, el desplazamiento forzado y las violencias urbanas: “Nuestra apuesta siempre ha sido la construcción de memoria histórica, la paz y derechos humanos a partir de las artes y la mediación lectora. La idea es que desde las lecturas las personas puedan hacer asociaciones respecto de fenómenos de su entorno social para promover el cambio de sus problemáticas”. Su estrategia consiste en visitar a las comunidades y escucharlas para que sean ellas quienes identifiquen cuáles son aquellos aspectos que quieren transformar o sobre qué temáticas quieren adelantar acciones, luego hace una selección de textos acordes a los objetivos concertados en conjunto para finalmente generar reflexiones suscitadas por los ejercicios de lectoescritura activados por los textos que conducen a acciones comunitarias.

Este mediador cultural del nodo Barranquilla está convencido de la importancia de este proyecto porque le ha permitido aportar a la construcción de paz en un país que necesita de todas las manos posibles. “Este proyecto nos ayuda a mostrarnos que, si bien como sociedad podamos estar en cuidados intensivos, tenemos opciones de tratamiento para darnos de alta; tal vez nos demoremos pero estamos trabajando en ello”. Alfredo hace un llamado a la ciudadanía a que sus propias comodidades no les impida darse cuenta de la difícil situación social en la que nos encontramos en los barrios, las ciudades y los municipios e invita a aportar desde lo pequeño. “Puede ser un cliché, pero en verdad que los buenos somos más; lo que necesitamos es que esos más se comprometan con su comunidad cercana, sus familias, sus vecinos, y contribuir con acciones pequeñas a que sus entornos se conviertan en escenarios de paz”.

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Alfredo González, mediador del nodo Barranquilla La Paz se toma la palabra

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Alfredo González, mediador del nodo Barranquilla La Paz se toma la palabra 1

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Alfredo González, mediador del nodo Barranquilla La Paz se toma la palabra 2

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Fecha: 

Lunes, Enero 27, 2020

Ciudad: 

Barranquilla

Lindantonella Solano, una mediadora que trabaja en favor de los migrantes

Cada 18 de diciembre la ONU invita a celebrar el Día Internacional del Migrante. Este día resulta de especial interés para nuestro país si tenemos en cuenta la entrada masiva de personas venezolanas a Colombia de los últimos años. A octubre de este año, de acuerdo con Migración Colombia, la cifra de migrantes del vecino país era cercana a 1.5 millones de personas, de los cuales, menos de la mitad posee visa, permiso de residencia, u otro documento legal que les facilite su estancia en el estado colombiano. 

Uno de los departamentos que más ha recibido población proveniente de Venezuela es La Guajira. Según cifras oficiales, este territorio alberga a casi 125 mil migrantes, muchos de ellos, pertenecientes de la comunidad wayuu. Según las estadísticas del Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos, realizado por la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo, entre abril y junio de 2018 llegaron 20.579 indígenas provenientes de Venezuela, pero podrían ser más. Muchos de ellos no cuentan con documentación y los niños recién nacidos no han sido censados en su totalidad. Al no poseer un registro, se dificulta aún más la atención que el Estado colombiano pueda brindar en las áreas de salud, educación y empleo, entre otras. 

Precisamente, de esta comunidad indígena es una de nuestras mediadoras culturales del proyecto La Paz se toma la palabra, Lindantonella Solano, quien trabaja con la población wayuu proveniente del otro lado de la frontera para ayudarles a sobrellevar este difícil periodo de sus vidas. “El proyecto La Paz se toma la palabra ha sido un espacio donde cada una de las personas que ha migrado y aquellos que han regresado nuevamente, sobre todo la población wayuu, han podido refrigerar un poco esos desasosiegos del tránsito de ese desplazamiento”. Las actividades que Lindantonella ha llevado a cabo con los wayuus migrantes de Venezuela han sido, de acuerdo con ella, como “un trozo de pan para nutrir sus horas aciagas, sus momentos tristes y volver a ese yootoopülee, ese círculo de palabras, de emociones y de abrazos, a través de la narrativa y de la poética que ofrece este proyecto”. 

Por su experiencia, esta mediadora cultural ha identificado que recuperar el sentido de la vida y el volver a lograr construir un camino de prosperidad son dos de los principales desafíos a los que debe enfrentar la población que migra a este país. No obstante, encuentra en las artes y en la palabra un bálsamo que les permite llorar juntos, mitigar un poco la sensación de fracaso y derrota y recuperar un poco la humanidad que, en ocasiones, consideran perdida: “Por medio del arte y la cultura podemos trascender fronteras, estrechar nuestros lazos de hermandad y comprender que todos poblamos esta misma aldea llamada humanidad”, expresa Lindantonella.

La recomendación que esta mediadora cultural extiende a todos los colombianos es a transitar por el sendero de la vida, de la hermandad, y por supuesto, por el respeto a esa ciudadanía que tenemos todos: “Debemos desarmarnos de nuestras palabras violentas y seguir repoblando nuestra lengua por medio del amor, la fraternidad y la paz”.

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Lindantonella Solano trabaja con la población wayuu migrante de Venezuela 1

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Lindantonella Solano trabaja con la población wayuu migrante de Venezuela 2

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Lindantonella Solano trabaja con la población wayuu migrante de Venezuela 3

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Fecha: 

Jueves, Diciembre 19, 2019

Ciudad: 

Riohacha

Conversar desde la empatía, la metodología de Yulieth Aguirre

Yulieth Aguirre

Yulieth Aguirre

Yulieth Aguirre es estudiante de octavo semestre de Licenciatura en Lengua Castellana en la Universidad Distrital y hace parte de la Red de mediadores de La Paz se Toma La Palabra. Su trabajo de mediación está centrado en la empatía, el territorio y la paz. Conversamos con ella sobre su labor como promotora de lectura y gestora de culturas de paz.

Desde hace más de dos años Yulieth Aguirre se acercó por primera vez a la promoción de lectura a través de un amigo de universidad que dictaba talleres, decidió acompañarlo a una de las sesiones y fue allí donde nació su interés por la promoción de lectura y la mediación. “Lo mío empezó realmente como una labor social, realizaba talleres en las casas culturales de mi localidad con la idea de hacer promoción de lectura con la comunidad más cercana”, cuenta.

A partir de esta experiencia, y  a través de los libros, Yulieth sintió que era importante y necesario empezar a  hablar de territorio, medio ambiente y paz en sus actividades, un hilo conductor que se fue tejiendo, además, alrededor de las maletas viajeras y las herramientas de la bolsa de juegos del proyecto La paz se toma la palabra.

“Me gusta trabajar temas de empatía, territorio y paz”

Durante épocas de vacaciones en la universidad Yulieth dedica su tiempo a actividades con niños, jóvenes y familias de su barrio San Francisco en la localidad de Ciudad Bolívar. Sus talleres son, también salidas en las que se promueve el conocimiento del territorio. El parque, la cuadra, la montaña, la cancha y muchos más lugares son escenarios para estos encuentros con la lectura. “Mis actividades suelen ser lúdicas y en grupos grandes,  convoco a la gente del barrio para que salgamos a caminar y a hacer recorridos por el territorio”, cuenta Yulieth.

Los niños piensan la paz

Como resultado de varios talleres realizados en la localidad de Ciudad Bolívar, en espacios como parques y  colegios, con niños y jóvenes de la cuadra, y a partir de las herramientas de la bolsa de juegos del proyecto, Yulieth empezó a recolectar testimonios, experiencias, comentarios, pequeñas frases  y todo tipo de textos alrededor de la paz y la vida.  

“Cuando tuve mucho material quise hacer algo con todo eso, así que me inspiré en el libro Los niños piensan la paz, compilé algunas de las respuestas y las digitalicé. Después de eso, mi compañero Sebastián Corredor, estudiante también de la Universidad me ayudó con las ilustraciones a partir de las respuestas”. El resultado pueden verlo aquí.

“En algunas preguntas sobre paz las respuestas quedaron en blanco. Quise dejarlo así porque también considero que el silencio también nos dice mucho”.

Actividad de la mediadora Yulieth Aguirre

Yulieth se inscribió en la red porque vio en esta comunidad la posibilidad de crear lazos fuertes y multiplicar acciones, además encontró en las herramientas un material útil para su comunidad y las actividades que realizaba junto a ellos: “la comunidad necesitaba herramientas así”.

Mi herramienta preferida es Hechos de paz, le saco mucho provecho y le hago modificaciones dependiendo el contexto, el objetivo y el público de la actividad. La herramienta se presta para muchas cosas, así que es la que más uso y recomiendo (…)  puedo trabajar el mapa corporal con niños y la línea de tiempo con jóvenes. Se presta para conversar sobre su vida desde diferentes miradas”, cuenta Yulieth.

“El papel de los mediadores es primordial en la construcción de paz en todos los territorios, es un papel fundamental, todos desde su quehacer están siendo mediadores, por eso aliarnos tiene un efecto tan poderoso”.

 

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Actividad de la mediadora Yulieth

Fecha: 

Lunes, Enero 14, 2019

Ciudad: 

Bogotá

Contar para transformar

Iveth Hernández

En las palabras y las imágenes hemos encontrado formas poderosas para encontrarnos y no enfrentarnos. Es por eso que les contaremos sobre el trabajo de Iveth Hernández, quien a través de la narración oral ha encontrado su estrategia de mediación.

Iveth Hernández vive en Barranquilla y, además de cuentera de tradición oral, se dedica a la promoción de lectura, la cuentoterapia y la investigación cultural. Es gestora cultural, escritora, tallerista y fundadora de la Organización A Narrar se dijo JusCarajo, un colectivo de narración. La organización la componen niños y jóvenes, quienes buscan transformar a través de los cuentos, sus talleres, en instituciones educativas, y  casas de cultura, se enfocan en la oralidad tradicional y la literatura propia de la Región Caribe.

Cuando su hijo tenía 5 años le declararon diabetes millitus tipo 1. Cuatro veces al día tenía que inyectarle insulina y hace gluconetrias constantemente. Iveth, economista de profesión, trabajaba en el Departamento Nacional de Estadísticas a la vez que se hacía cargo del tratamiento de su hijo. “Un día llegué a casa y debía aplicar su insulina, lo coloqué en mis piernas e inventé historia tras historia para calmar su dolor, así empecé. En 2003 llegó una invitación  de la escuela de mi hijo para para participar en un taller literario del Museo Bolivariano a cargo del cuentero Iván Torres, así que asistí y fue maravilloso. Allí conocí a los del Semillero Luneta del que hoy en día hago parte”.

A partir de esta historia inició para Iveth un camino demarcado por los cuentos y la narración. Una de sus labores es la cuentoterapia, o arte de sanar a través de los cuentos, que al estar cargados de elementos de fantasía y emociones se convierten en apoyos enriquecedores en medio de procesos terapéuticos. Con esta iniciativa Iveth ha apoyado a fundaciones como Féniz, Copservir y Creando Huellas para el futuro entre otras. 

Tradición oral para la paz

“Inicié realizando talleres de creación literaria y lectura en voz alta, pero no como una forma de trabajo sino como un apoyo para sanar emocionalmente a mi hijo. Así, sin planearlo, empecé a contarle historias a él y a otros”. Iveth fue voluntaria en la iniciativa Libros libres para todos en Barranquilla y fue a través de esta que conoció el proyecto La paz se toma la palabra del Banco de la República.

“Considero que la oralidad es una herramienta indispensable para la construcción de paz. Un cuento no es por la boca de quien  lo dice sino por la oreja de quien lo escucha y es esto lo que  logramos cuando contamos historias,  que nos escuchen, y es precisamente la carencia de escucha nuestro gran problema como sociedad.” 

La narración, según Iveth,  nos expone al diálogo y contar historias nos lleva a puntos de encuentro y de acuerdo. “Es urgente transmitir saberes, traspasar esa cultura de paz. Hay  historias en las localidades rurales que  merecen ser escuchadas y que  nos ayudarían a empoderar a niños campesinos y jóvenes a través de la palabra.”

Una herramienta de memoria colectiva, así describe Iveth su principal motivación para ser parte de la Red de mediadores culturales La paz se toma la palabra. “Lo más importante es que quiero formar parte de  procesos que contribuyan al fortalecimiento de  culturas de  paz en el país desde mi comunidad, ese es gran valor de este proyecto.”

En su trabajo de mediación cultural y promoción cultural, Iveth saca provecho de herramientas como Las reglas del juego, Los niños piensan la paz, Frente al otro y Hechos de paz. “Con este proyecto he podido intercambiar experiencias,  apoyar en formación a jóvenes y adultos mayores en procesos de  cultura por la paz, contribuir con la divulgación de este proyecto cultural en comunidades que  ni siquiera sabía que existía una apuesta cultural en el banco de la República. Me siento feliz de  aportar y de que  me aporten también.  Encontrar mediadores que  me cuentan sus experiencias, que al final,  veo ya como experiencias de vida.”

 

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Fecha: 

Domingo, Septiembre 2, 2018

Ciudad: 

Barranquilla

Cali, una ciudad que forma mediadores y gestores de paz

Lilian Lenis

Este 27 de junio se cumplió 1 año desde que, en una zona veredal transitoria de normalización en Buenavista (Meta), las  Farc entregaron más de 7 mil armas a delegados de la ONU, un acto que significó el fin de este grupo como movimiento armado y, para muchos, un paso más en el camino de la paz. Es precisamente en ese camino que muchos se han animado a transformar entornos de guerra por comunidades en paz. Lilian Lenis Llanos, líder del nodo del proyecto en Cali, nos cuenta sobre algunas de las iniciativas de paz que avanzan en su ciudad y cómo La paz se toma la palabra se ha vuelto en una herramienta clave en la formación de mediadores y gestores de paz.

Desde el primer día del proyecto Lilian, profesional especializada del Banco de la República, se puso a la tarea de hacer de las herramientas (físicas y digitales) del proyecto un insumo importante en la formación mediadores y el acompañamiento de gestores de paz en la capital del Valle del cauca. 

“Estoy convencida de la importancia de conocer las herramientas de manera personal antes de ofrecerlas a otras personas, que a través de ellas puedan desarrollar empatía y valores que generen confianza en sus ejercicios de mediación con las comunidades”.

Lilian es licenciada en literatura y además de los años que lleva apoyando la actividad cultural del Banco de la República en Cali, ha trabajado como maestra y promotora de lectura, experiencias que la han acercado con gran empatía al proyecto. “He asumido que todo en la vida es aprendizaje, así que experiencias como leer en hospitales o ser maestra han formado lo que soy ahora. Trabajar con el proyecto de la paz ha sido maravilloso, he conocido a muchas personas, todas comprometidas con la construcción de culturas de paz en sus comunidades. Nuestro reto ha sido siempre acompañar estos procesos”.

El trabajo de este nodo se ha enfocado en la formación de mediadores y el acompañamiento a gestores de paz por medio de talleres y encuentros guiados por las herramientas de la bolsa de actividades y otras estrategias. Específicamente el proyecto ha liderado procesos con gestores de paz, jóvenes de la Comuna 21 de Cali y bibliotecarios de la Biblioteca Centenario.  Lilian nos contó más detalles de estas experiencias:  

“Trabajamos con dos grupo de alrededor de 40 gestores de paz, algunos ex combatientes o ex guerrilleros, que buscan nuevas oportunidades y nuevos propósitos de vida, que tienen liderazgo en sus comunidades y que necesitan herramientas para construir procesos de paz en sus comunidades”, nos cuenta Lilian quien desarrolló, junto a la Secretaría de Paz de Cali, talleres de formación y acompañamiento a los gestores de paz.

Por otro lado, como parte de su proceso de reintegración, jóvenes de la Comuna 21 de Cali se han valido de las estrategias de mediación que ofrece La paz se toma la palabra para formarse y apropiarse de su papel de líderes en las comunidades. Se trató de un taller con 22 líderes enfocado al diseño de estrategias de mediación. “Realizamos un taller y entregamos bolsas de actividades a jóvenes de la Comuna 21, la tarea ahora es que los líderes puedan promover propuestas en sus comunidades y generar espacios de conversación alrededor de la paz y la convivencia”.

Así mismo, el equipo que lidera el proyecto de La paz se toma la palabra en el nodo Cali logró llevar el mensaje del proyecto hasta las salas de la Biblioteca Centenario de Cali donde 9 bibliotecarios se formaron para activar las herramientas (que ahora hacen parte de su acervo) con todos los usuarios y la comunidad en general. Además, durante julio, mes de la paz en esta biblioteca, se expondrá la línea de tiempo Hechos de paz.

Lilian Lenis

“Nos hemos convertido en un referente a la hora de hablar de construcción de culturas de paz y formación de mediadores. Hacemos parte de una red de más de 20 aliados para la paz en la ciudad,  nos conectamos para llevar todo este conocimiento a muchas más personas en muchos más lugares”.

Además de las experiencias, Lilian nos contó sobre su labor como líder de este proyecto en Cali, sus estrategias y su opinión acerca del rol de los mediadores culturales: 

“Hechos de paz es mi herramienta preferida. Me gusta porque puedes dibujarte y reconocerte en tus tristezas y alegrías antes de conversar sobre historias de otros, esto hace que estemos más dispuestos y logremos crear lazos de confianza. También ayuda a identificar habilidades en los participantes, si pueden comprender textos con facilidad o no. Creo que Hechos de paz es una buena herramienta para iniciar los talleres”.

El rol de mediador

En medio de este proceso Lilian ha formado una idea sobre la importancia del mediador y su rol en la generación de conversaciones: “Creo que los mediadores tienen la gran responsabilidad de crear espacios de confianza, de acompañar, de escuchar y devolver. Su rol es el de ser agente de paz desde todas sus acciones y actitudes”.

“Los mediadores, más allá de sumar actividades, deben esforzarse porque estas tengan sentido, tener la habilidad de manejar situaciones s difíciles y poder devolver con reflexiones valiosas. Su tarea es hacerse preguntas, estar en búsqueda constante y permanente reflexión sobre  su labor”.  

¿Para ustedes cuál es la importancia del rol de mediador?

Los invitamos a compartir sus opiniones a través de nuestro grupo en Facebook.

 

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Fecha: 

Viernes, Julio 6, 2018

Ciudad: 

Cali

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